Fernando

Recuerdo hace unos 7 años más o menos cuando una noche llegue a casa con mucho dolor de espalda, curiosamente acababa de iniciar mis vacaciones de verano y en principio no comprendía tanta molestia si en realidad me encontraba descansado en plenas vacaciones estivales…

La realidad es que ese dolor en el cuello, la espalda, pero sobre todo en la espalda,  llegó un momento en el que no podía soportarlo de molesto,  pues además pensé que “vaya lastima de vacaciones desaprovechadas”. Recuerdo que mi hermana me dijo: si quieres podrías acercarte a mi quiropráctico, quiro que??  Así que una vez que me terminé la caja de aspirinas o paracetamol...(no recuerdo muy bien a base de qué estaba llenando el cuerpo de medicinas para el dolor) me decidí por coger una cita.

La realidad es que en mi primera visita no note nada aparentemente (sí mejoré, pero tampoco perfecto) y me dijo que volviese al día siguiente. Debo admitir que estaba un poco dubitativo,  pero ya que mi hermana me hablaba maravillas pensé en acudir a esa segunda cita y ver qué respuesta obtenía.

La realidad, es que a partir de la tercera cita, como si fuese por arte de magia, se fueron todos mis dolores y debo de aceptar que notaba una sensación de relajación, confort… bienestar,  en definitiva que tuve la sensación de haber encontrado la solución a mis problemas.

 Posteriormente me desplacé a Madrid a vivir, por trabajo, y fue cuando conocí a Jerónimo, el centro, y donde, bajo sus pautas, di continuidad a mis ajustes.

Hoy por hoy llevo 5 años acudiendo al Centro Quiropráctico Wellness y desde entonces me encuentro perfectamente y llevo una vida completamente normal y sin dolor.

Recomiendo encarecidamente la experiencia  a quien crea que pueda necesitarlo, yo lo hice.