Quiropráctica para dolores cervicales

La quiropráctica ayuda con el dolor cervical, así como con tortícolis y contracturas de los músculos asociados a la columna vertebral cervical.

Básicamente, el dolor proviene de una disfunción que está enviando un mensaje al cerebro que “algo” no está bien.  Ese “algo”, entre otras cosas, puede ser una articulación, un músculo o un ligamento (aunque, con frecuencia es la combinación de todos ellos); esto causa presión a los nervios vertebrales, resultando en una complicación mayor al problema:

  • A veces este dolor se extiende por los hombros, los brazos o la cabeza.
  • En ocasiones el dolor viene acompañado de vértigos y mareos.
  • Con frecuencia se produce una pérdida de la curvatura natural de las cervicales (lordosis), causando problemas adicionales.

Todo esto tiene una explicación desde el punto de vista neurológico que la quiropráctica puede ayudar.

Las causas más comunes del dolor de cuello o cervical son:

  • Lesión traumática causada por accidentes de tráfico o del deporte
  • Malas posturas con el móvil o el ordenador
  • Malas posturas al dormir con almohadas inadecuadas
  • Lesiones musculares del cuello al nacer
  • Hernias de disco cervicales
  • Estrés o ansiedad
  • Artrosis

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¿Cómo soluciona el quiropráctico su dolor de cuello y cervicales?

La quiropráctica ha demostrado ser muy efectiva en el tratamiento de estas dolencias.

Cuando el quiropráctico “ajusta” tu cuello, varias cosas ocurren:

Las articulaciones vertebrales se mueven, colocando las vértebras en su posición correcta, eliminando el estés postural.

Las articulaciones, al moverse correctamente, se nutren mejor y se evita la degeneración articular que lleva a la artrosis.

Ciertos “sensores” neurológicos emplazados en diferentes puntos de los músculos vertebrales se activan, produciendo la relajación de los músculos.

Los ligamentos ganan flexibilidad, previniendo trauma adicional.

Y, sobre todo, se reduce la presión a los nervios vertebrales, favoreciendo la comunicación correcta entre el cerebro, la médula y el organismo, favoreciendo el correcto funcionamiento del mismo, y por lo tanto su curación.  De esta forma también se reducen los vértigos y mareos.

La quiropráctica es la forma de corregir el problema desde dentro de ti sin recurrir a los analgésicos y antiinflamatorios, que enmascaran los síntomas en vez de incidir en el origen del problema.

Para más información pueden atender a la charla informativa gratuita en nuestra consulta.