La quiropráctica ayuda con los mareos y vértigos

Hay que distinguir entre mareos y vértigos. Cuando uno se marea, lo más probable es que se sienta aturdido o que va a perder el equilibrio. El vértigo es cuando siente que, por ejemplo, la habitación donde se encuentra gira a su alrededor.

El vértigo puede estar causado por problemas del oído interno (sistema vestibular), por lo cual es recomendable hacerse una evaluación para ver si existe algún problema en esa zona.  Si se determina que el oído no es el causante de los vértigos, entonces, lo más probable es que sea debido a un problema en las vértebras cervicales. El mareo también puede estar provocado por las cervicales; aunque la deshidratación o el descenso brusco de la presión arterial también pueden producirlos.

Como sabemos, todo el funcionamiento del cuerpo está controlado por el cerebro, a través de los nervios. La comunicación entre el cerebro y el organismo es bi-direccional, o sea, los nervios transmiten información del cerebro al cuerpo y del cuerpo al cerebro.

Parte de esa información corresponde a la percepción de receptores de equilibrio (propiocepción) situados en gran mayoría en las vertebras cervicales. Cuando las cervicales están subluxadas, mal alineadas, con pérdida de su lordosis natural (debido a malas posturas con los móviles u ordenador), tienen artrosis u otros tipos de traumas, la información que llega al cerebro está distorsionada, por lo cual el cerebro  percibe estrés,  produciendo una serie de reacciones entre sus diferentes zonas que, por estar respondiendo a una información distorsionada, no son capaces de controlar el equilibrio y causan vértigos o mareos.

El ajuste quiropráctico ayuda a restaurar la correcta alineación de las vértebras cervicales y su movimiento apropiado, suprimiendo la presión a los nervios y favoreciendo, entre otras cosas, que la percepción neurológica de los receptores de equilibrio sea correcta y que el cerebro pueda mantener el organismo en equilibrio y sin vértigos o mareos.

Se ha visto también que tener la zona cervical alineada y con buen movimiento después de los ajustes quiroprácticos, favorece la claridad con que se percibe la posición de los pies y piernas; de esa forma se ayuda a mantener el equilibrio.

Esto es muy importante en las personas de mayor edad, que, desafortunadamente, muchas de ellas, al tener artrosis cervical y mal equilibrio tienen una tendencia a caerse.  Se ha visto que las personas mayores que reciben ajustes quiroprácticos con regularidad ven reducida la frecuencia de caídas y mareos.

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